Fecha: 13 de julio de 2026

Ser influencer no es un trabajo de verdad

Esta entrada está llena de odio desmedido y quizás algo irracional

En el día de hoy solo quiero quejarme porque hay un grupo específico de la población que no termino de tragar y esos son los influencers.

Además de tener que aguantar que haya gente diciendo que Israel es un estado legítimo cuando es un estado ficticio okupa, hay también que convivir con estos elementos de la sociedad cuyo mayor logro en la vidad es enchufar bien los cables del ordenador.

Según wikipedia, un influencer es "Una celebridad de internet, personalidad de internet, influyente, influidor, influenciador, influente, o influencer es una persona que se ha hecho famosa a través de internet. Estas personalidades se caracterizan por tener una comunidad de seguidores en las principales redes sociales, los cuales consideran a esas personas como líderes de opinión y están dispuestas a seguir y compartir sus mensajes."

Cuando hablo de odiar a los influencers, en mi cabeza aparecen personajes como Xokas, RickyEdit o incluso IlloJuan que simplemente es gracioso, pero me parece un tipo demasiado infantil. Es que, no me cabe en la cabeza como esa gente gana millones por decir completas subnormalidades en cámara y grabar un gameplay del juego de moda de turno. Que no, que no deberían de ganar tanto dinero ni colaborar con ciento y la madre de marcas y ganar más aún.

También es verdad, que he ido a comparar a IlloJuan que lo peor que ha hecho ha sido dejarlo con Masi con Xokas o RickyEdit, dos señoros a los cuales si me los cruzo por la calle o les escupo o les meto un patadón en los huevos. Pondría de ejemplo que también me caen mal personas como Ibai, Lola Lolita o Peldanyos para que se entienda un poco mi punto de "que no, que no es un trabajo de verdad y no tendrías que ganar tanto por hacer vídeos de menos de treinta segundos" sin poner de ejemplo a dos racistas de mucho cuidado.

Porque de esos dos puedo hablar aparte. Mi siguiente queja es que los cabrones luego se quejan de lo mal que va el país y van los huevobomba y se van A ANDORRA A NO PAGAR IMPUESTOS.

Vamos a ver, pedazo de despojo social, tú que ganas millones por criar moho en el culo, a lo mejor podrías contribuir un poco al país con tu dinero para que se invierta en los servicios públicos que tenemos en lugar de irte y todavía QUEJARTE. Que ya sé que jugar al Fortnite desgasta la mente pero podrías por ejemplo apagar un rato la pantalla y pensar. Pensar a secas.

Y a mí que nadie me venga con que "Ohh es que en España los impuestos son muchos", ganas una puta barbaridad de dinero, no te vas a morir por no poderte comprar un nuevo Lamborghini este mes.

Hace un tiempo mis amigos y yo vimos el documental de Marta Díaz, influencer española (para variar), por los jajas. Es muy fuerte lo desconectada de la realidad que está esa gente.

Y no, no odio a absolutamente todos los influencers por igual. Evidentemente Lola Lolita, por ejemplo, pues solo me da rabia que gane la pasta que gana por, nuevamente, grabar vídeos de treinta segundos con un audio pedorro. Mientras que a los dos elementos ya mencionados cruzo los dedos a diario para que alguien les meta una paliza algún día porque no me cabe en la cabeza que le demos tanto altavoz a dos egocéntricos que de milagro se saben las tablas de multiplicar y lo único que hacen es radicalizar a la población más joven porque su mente tiktok no les permite crear pensamientos racionales y críticos.

Esto no quiere decir que odie a cualquier persona que haga contenido en línea, claro que no. Hay mucha gente que hace directos o contenido en youtube que yo disfruto. A mí me encantan BaityBait, Jefyllish o GeminiTay, gente que sube regularmente contenido a sus canales y quizás hasta se ganan un poco la vida con ello. Pero no han llegado al punto de Ibai, de alquilar un puto estadio en Sevilla para ver a elementos pegándose entre ellos.

En fin, que no aguanto a la élite de influncers, que les recorten el sueldo de una vez. Yo también puedo decir gilipolleces en vídeo y nadie me paga por ello.